El arte de tejer

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¿Has visto por la calle a mujeres súper pinchadas, entaconadas, maquilladitas, arregladitas,  llevando colgando una mochila Wayúu, que les debió costar miles de pesos en algún lindo lugar de Artesanías de un elegantísimo centro comercial?

Tengo que reconocer que me encanta verlas, porque siento que de algún modo así están ayudando a las mujeres Wayúu que tejen esos hermosos bolsos. Pero… y existe un pero; sería mucho mejor si todas ellas hubieran viajado a la Guajira a ver con sus propios ojos esa increíble labor que realizan las mujeres Wayúu, sentadas bajo la sombre de un árbol, poniendo en cada nudo un poco de su herencia  y contándose historias de vida. Y claro, le hubieran comprado  la misma mochila por menos de la mitad del precio a una mujer Wayúu

Y es que ir a la Guajira es encontrarse de frente con esa cultura. Con mujeres hermosas que tienen la piel tostada por el sol; que caminan orgullosas vestidas con una túnica de colores que baila al ritmo de la brisa Guajira. Con hombres recios que sonríen a pesar de su bravura.  Con niños que todavía no entienden que tienen muy poco y que se sienten ricos porque se saben dueños del mar, del sol y de la playa.

Sí, ir a la Guajira es adentrarse en una cultura ancestral que respeta y cuida sus tradiciones. Tradiciones como las de hacer que las niñas que comienzan la pubertad tengan que durar un tiempo teniendo contacto solo con sus parientes mujeres. Ellas, las mujeres mayores,  serán las encargadas de enseñarles las labores que van a tener que cumplir cuando se conviertan  en mujeres. Y es ahí, justo en ese momento, cuando la mujer Wayúu aprende el arte de tejer. El arte de convertir el maguey y el algodón en un susu; que significa: lo que camina con uno. Cada mujer es libre de crear su propio diseño. Y la producción de cada uno puede durar alrededor de 20 días.

¿Qué pasa después con esas mochilas? ¿Cómo terminan en un importantísimo centro comercial costando 5 veces más de lo que les pagan a ellas? Eso parece ser un gran un misterio.  Lo que sí está claro es que la próxima vez que pienses en vacaciones deberías darte la oportunidad de viajar al lugar con las mejores playas del mundo. Un lugar al que los atardeceres le tienen cariño. Un lugar lleno de misterios, de cultura, de encanto; donde vas a poder ver cómo una mujer puede tejer la vida en crochet.

Un lugar que te cambiará la manera de pensar y te hará tener ganas de cargar para siempre una mochila con historia. Con la historia que tú mismo viste tejer.