Una noche en el desierto

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Por favor no te vayas a imaginar tú, metido en una carpa, iluminado solo por la tenue luz de tu linterna, oyendo como una tormenta sacude el desierto mientras tú estás rezando para que tu pequeño dormitorio no quede enterrado bajo muchos metros de arena.

No, no es de ese tipo de noche de la que te hablamos. Bueno y cabe decir que lo de desierto es una exageración porque a pesar de que estemos hablándote del departamento con el desierto más grande del país, realmente lo que queremos contarte es sobre las noches en Riohacha /Guajira.

Depende de cómo la quieras vivir, la experiencia puede ser muy diferente, pero eso sí te podemos asegurar que cualquiera que sea el tipo de noche que escojas va a ser inolvidable.

Puedes inclinarte por una noche a la luz de una fogata. Viendo chispear la madera y confundiendo cada chisporroteo que vuela por el aire, con las estrellas que brillan en el cielo. Porque si algo bueno además de las playas, la brisa, la gente, los atardeceres, etc., tiene la bellísima Guajira es que todavía se puede ver el cielo, Y obvio las estrellas.

Ahora bien, si lo que quieres es vivir la cultura guajira, también puedes inclinarte por pasar una noche en una empalizada dejándote mecer por un chinchorro de colores, oyendo las olas del mar. Viviendo lo simple de la vida.  Entendiendo por qué estos hombres y mujeres prefieren que sea una hamaca o un chinchorro los que les arrullen el sueño

Pero obvio, también existen las noches vibrantes en las que la música vallenata se apodera de la Avenida de la Marina de Riohacha y diversos lugares abren sus puertas para ofrecerte una deliciosa comida y algún que otro coctel que despertará aún más tus sentidos. Para que, al final de la noche, cuando vuelvas a salir a caminar por la calle des las gracias por esa brisa que llega a abrazarte y por haber gozado de una noche mágica en el lugar que vio nacer el vallenato.

Cualquiera que sea el tipo de noche que prefieras está ahí. Esperándote.

Sí, la Guajira está esperándote.