UKUMARÍ En lengua quechua: Aquel que tiene la fuerza del Oso

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La moda de decirle No a los zoológicos existe y es muy respetable (seguramente tendrán razones muy poderosas para no verlos con buenos ojos). Pero cuando uno pertenece al 99% de la población mundial que nunca podrá hacer un tour por las planicies africanas. O siente que nunca va a tener la oportunidad de adentrarse a los bosques Andinos y correr con la suerte de que se le aparezca un ocelote, se le quede mirando y siga su camino; poder visitar un Bioparque que se preocupa por mantener en las mejores condiciones la salud y el bienestar de cada animal; puede ser la mejor manera de que de una vez por todas se despierte en nosotros la conciencia.

Porque seguro que nadie que vaya a Ukumarí en Pereira y vea la majestuosidad de esos elefantes que pareciera que saludan con sus trompas, o la belleza de un Martinete, o la imponencia del oso de anteojos, o la sabiduría que se refleja en la mirada de una tortuga Icotea; puede volver a ver el mundo con los mismos ojos. 

Sí, estos santuarios de animales son la mejor forma de recordarnos que si no cuidamos el mundo, que si no dejamos de consumir alocadamente, que si no dejamos de usar y usar y usar cosas de plástico; ni ellos, ni nosotros tendremos futuro.

Así que acá va mi consejo no pedido: Vayan a Ukumaní, quédense  mirando largamente a cada uno de esos maravillosos animales, oigan sus voces, disfruten de sus colores, sus formas y prométanles que también ustedes van a estar preocupados por cuidar su futuro, tal como los hace hoy el Bioparque Ukumarí.

(La primera forma de cuidarlos es llevar tu propio envase con agua, para evitar tanta botellita plástica ¿no crees?)