¿Conoces un lugar en la mitad del mar caribe llamado Willemstad?

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Digamos que no somos defensores de la colonización, ni que vemos en los españoles, ingleses, portugueses o europeos en general, unos santos que vinieron a traer su sabiduría a los pobres pobladores del tercer mundo. No, definitivamente no. Pero sí tenemos que reconocer que si no fuera por los colonizadores que se pelearon, se alzaron en armas, conquistaron y reconquistaron tantas veces a la hermosa Curacao sería imposible que hoy existiera algo como Willemstad, en la mitad del mar caribe.

Willemstad es un poquito de Holanda pero a 27 grados promedio de temperatura todo el año;  bañada por el mar y la brisa y poblada por personas alegres, amistosas y que tienen el gran encanto de poder entender tu idioma. Su área histórica, centro de la ciudad y su puerto fueron declarados Patrimonio mundial de la Humanidad por la Unesco en 1977. Suficientes razones para querer ir ya a conocerla. ¿No crees?

Bueno, pero si estas no te parecen suficientes razones para decir ya mismo: me escapo a Curacao; déjanos decirte que hay mil razones más:

Curazao tiene fuertes increíblemente conservados que de alguna manera te harán vivir su complicada historia. Desde casi finales del 1600 hasta que terminó la segunda guerra mundial los neerlandeses tuvieron que pasársela construyendo fuertes que mantuvieran la isla protegida y que hoy nosotros podemos disfrutar.  Algunos se han convertido en hoteles, restaurantes y hasta tiendas para ir de shopping

Y hablando de shopping, en Curacao podrás ir de compras como si estuvieras en Europa, pero con la ventaja de comprar libre de impuestos. ¿Qué significa esto? ¡Que tus ahorros rendirán un poco más!

Curazao tiene uno de los acuarios más impresionantes que puedas visitar. Ellos saben que parte de su atractivo es su increíble vida marítima y no solo la quieren preservar, sino hacer que todos nos enamoremos de ella. ¿Y sabes?, definitivamente lo logran

La vida nocturna de Curacao no tiene nada que envidiarle a la de las grandes ciudades. Y si te gusta experimentar tienes que probar un trago que es hecho con naranjas que crecen en la isla.

En fin, naturaleza, compras, diversión, historia, mezcla de culturas. ¿Qué más se le puede pedir a un destino?